lunes, 7 de julio de 2014

El reencuentro más deseado

Dicen que la verdad es una sola y que no entra en debate ni en discusión, pero sin embargo, cuando uno observa partidos como el de la final de Wimbledon entre Roger Federer y Novak Djokovic se permite esa reflexión post encuentro. ¿Existe una sola verdad? ¿El campeón siempre es el mejor de todos?

Los resultados marcan que si, y que el que ganó será el destacado por todas las tapas de los diarios. Por algo, ganó. De alguna u otra manera, estuvo un paso delante del otro y es por eso un justo triunfador. No obstante, el análisis que se puede diagramar tras el enfrentamiento entre estos dos titanes del tenis es que no siempre gana el mejor, y que el deporte de la raqueta es una actividad que requiere estar enfocado desde la primera hasta la última bola.

Djokovic triunfó ante Federer en una batalla épica en cinco sets. La entrega física, la mente fría y calculadora y los certeros golpes de Nole pudieron más que la magia, el talento y las ganas de un renovado Roger. Es cierto, el oriundo de Basilea estuvo al bordo del abismo en el cuarto parcial, cuando se hallaba dos sets a uno en contra y break abajo. Pero allí sacó a relucir lo que es un verdadero campeón, lo que es el hambre de gloria.


Foto: Steve G Tennis

El serbio sirvió 5-3 para quedarse con la corona en el césped británico, y fue allí cuando el suizo demostró porqué es el tenis personificado. ejecutó todo correctamente para quebrar el servicio de su oponente y forzó un game más. Con el marcador 5-4 en favor del nuevo número uno del mundo, éste dispuso de un punto para partido y Federer mostró templanza y nervios de acero para conectar un ace. A partir de allí y hasta la mitad del set final todo fue a pedir del máximo campeón de Grand Slams de la historia.

El quinto resultó puro disfrute y goce para los espectadores. Ambos tenistas brindaron un show plagado de jugadas únicas y dignas de campeones. El resultado marcó un muy ajustado 6-7, 6-4, 7-6, 5-7 y 6-4 a favor del serbio, quien volvió a festejar en un Major tras un año y medio de sequía (el Abierto de Australia en 2013 había sido el último en su historial).

Y he aquí el resumen de la cuestión. ¿Venció el mejor? Sí. ¿Fue el campeón merecido? Seguramente no. Federer justificó que a pesar de sus casi treinta y tres años sigue dando clases de tenis a quien se le tope enfrente. Ayer, la tarea no fue nada fácil, y hasta coqueteó con la derrota en algún pasaje previo al desenlace final. Y demostró valentía, ganas y esmero en pos del retorno. El premio quizás sabe a poco para una leyenda, es cierto. Pero el camino del regreso a la cumbre es el correcto. Ojalá seamos bendecidos y tengamos muchísimo más de este muchacho de tierras suizas por varios años.

Feliz regresó al número uno Nole, bien merecida está esa meta alcanzada. Feliz reencuentro con Federer tenis, aún podés disfrutar de quien mejor te difundió por el mundo.  


Foto: Metro Ecuador

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